La gaita de Domingo Pérez. El valor del recuerdo.

 La gaita de Domingo Pérez. El valor del recuerdo.

  Recreación de la gaita y tamboril en Domingo Pérez


La presencia de la dulzaina y el tamboril en la provincia de Toledo constituye, a día de hoy, un territorio casi inexplorado. El declive de estos instrumentos tradicionales en esta zona de España comenzó en el primer cuarto del siglo XX y se acentuó progresivamente hasta su casi total desaparición en la década de 1960.

Tal vez, la década de los años ochenta habría sido el momento idóneo para llevar a cabo un estudio que nunca llegó a materializarse. En esa época, la memoria colectiva aún atesoraba suficientes testimonios para profundizar en el conocimiento de este instrumento de doble lengüeta.

En la actualidad, son ya muy escasos o inexistentes los informantes capaces de recordar las festividades o los días señalados en los que intervenía la dulzaina. Aun así, de manera afortunada e inesperada, todavía pueden encontrarse personas que aportan una valiosísima información sobre la materia. Buena prueba de ello es el caso de la localidad de Domingo Pérez, donde gracias a Félix Martín Verdejo, Cronista de la Villa, supimos de la existencia de Fortunata Gómez Díaz, hija del último gaitero que tuvo el pueblo.

Fortunata nació en Domingo Pérez el 24 de Octubre de 1924. Su padre, Eustaquio Gómez Ruiz, albañil de profesión, conocido en el pueblo como “Eustaquio el Loco“, tocaba la gaita y también el tamboril, instrumento este último que había sido fabricado por él mismo. También tocaba la guitarra durante las bodas y rondas.

Eustaquio Gómez Ruiz (Cuarta persona de pie por la derecha), gaitero de Domingo Pérez sosteniendo una caja. Años 20-30.

En la grabación, Fortunata se refiere al clarinete y no a la gaita; sin embargo, salvo al inicio, no recalca la diferencia, ni establece distinciones claras entre ambos instrumentos a lo largo de toda la entrevista. Este hecho podría deberse a que el paso de la gaita al clarinete se hubiera producido de manera relativamente reciente. Cabe destacar que, en un primer contacto de Félix con Fortunata, ella hablaba únicamente de la gaita y no mencionaba el clarinete.

La consulta de la hemeroteca permite reforzar esta información, ya que en el semanario tradicionalista de Toledo, El Porvenir, publicado el 10 de febrero de 1916, se constata que aún se tocaban la gaita y el tamboril el 3 de febrero, durante la festividad de San Blas, participando en todos los actos organizados por la Hermandad de San Blas de Domingo Pérez.


Semanario El Porvenir 10 de Febrero de 1916

Destacan dos piezas musicales vinculadas a la localidad de Domingo Pérez: el Baile del Montante y el Baile de la Bandera. Hasta el testimonio de Fortunata, El Montante se atribuía exclusivamente a El Carpio de Tajo, localidad de la que también es propia esta canción. Este hecho invita a pensar que pudieron existir tradiciones compartidas junto con sus respectivas melodías entre diversas localidades de la comarca de Torrijos, las cuales, con el paso del tiempo, se han ido difuminando hasta desaparecer, quedando en la actualidad tan solo estos vestigios.

Algo similar ocurre con El Baile de la Bandera, presente asimismo en otros pueblos como Quismondo, Cebolla o Santa Olalla, donde su melodía ha llegado a convertirse en un emblema identitario.

En Domingo Pérez, de manera similar a lo que sucedía en El Carpio de Tajo, el Baile del Montante estaba reservado únicamente a las mujeres, las cuales debían pagar una cantidad específica a la hermandad para poder participar. Por el contrario, el Baile de la Bandera, según indicó nuestra informante, era interpretado exclusivamente por hombres.

Fuera del ámbito de la dulzaina y el tamboril, Fortunata relata otras tradiciones hoy desaparecidas en la localidad, como el lanzamiento de barra¹ y el boche, un juego estrechamente vinculado a la petanca.

Además, Fortunata interpretaba en época de Carnavales otras canciones, como Domingo de Carnaval² o la canción popular, Madre, yo tengo un novio aceitunero, la cual presenta diferentes variantes en España.
Como complemento a toda la información aportada, se conserva también un manuscrito procedente de un libro de pagos de la localidad, fechado en 1852. En él se registraron gastos correspondientes a la Cofradía de San Blas, entre los cuales figura, en el último apunte, el pago del tambor y gayta por un importe de 38 reales.


Este trabajo de campo constituye, sin duda, debido a la avanzada edad de la informante y a su condición de hija del último gaitero de la localidad, uno de los testimonios más certeros y valiosos que han llegado a nuestras manos en la ardua tarea de revitalización de la dulzaina en la provincia de Toledo. Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Félix, Fortunata y a su hijo Tomás.





Escrito por Diego Caerols y corregido  por José Manuel Valle


1. El lanzamiento de barra castellana, que consistía en el lanzamiento de una barra de unos 7 kg en el caso de los hombres y 4 kg cuando lanzaban las mujeres, para conseguir recorrer la máxima distancia.

-Foto de Domingo Pérez para la primera imagen de recreación: Diputación de Toledo. https://www.diputoledo.es/global/4/1088/3919/galeria

-Foto de Eustaquio Gómez Ruiz por cortesía de su hija Fortunata Gómez Díaz

-Imagen del libro de pagos de 1850 cortesía de Félix Martín Verdejo.

-Extracto del semanario El Porvenir: Biblioteca de Prensa Histórica.

-Video editado por Diego Caerols.

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